¿Por qué procrastinar es la supervivencia que no nos enseñaron?

El arte de tocarte las narices cuando deberías estar haciendo algo importante no es falta de disciplina, sino una cuestión de supervivencia arrastrada desde la época de las cavernas.

La neurociencia descubre el mecanismo inconsciente detrás de la procrastinación

La neurociencia descubre el mecanismo inconsciente detrás de la procrastinación

Investigadores de la Universidad de Kioto utilizan a monos para estudiar cómo nuestro cerebro evalúa el riesgo y activa la motivación. Al modificar la conexión entre las partes del cerebro que evalúan la motivación y la que motiva la acción, los primates dejaron de dudar y se pusieron manos a la obra sin pestañear.

Según la psicología, los adultos entre 30 y 40 años que siguen jugando videojuegos están construyendo una habilidad que no verán hasta los 70: la capacidad de diferenciar un león de las cavernas de una hoja de Excel.

Así que si eres de los que procrastinan más, tal vez tu circuito encargado de la motivación funciona a las mil maravillas. Y si presumes de disciplina y fuerza de voluntad, quizás lo tengas más atrofiado. En cualquier caso, el problema no está en cómo te enfrentas a la procrastinación en términos de productividad, sino que nuestro cerebro no sabe diferenciar un peligro real de una tarea molesta.