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Z generación z: la bolsa como casino y el futuro en juego

Scott Galloway lanza una bomba: la Generación Z no está salvándose de la crisis económica, sino que se está hundiendo en un casino virtual. Su estrategia, aparentemente brillante, es una apuesta arriesgada con consecuencias palpables.

El dilema de la generación z: entre la ruleta y el desasosiego

El economista y podcastero se atrevió a pedir a gritos la caída de la bolsa para aliviar el sufrimiento de los jóvenes, un gesto provocador que revela la frustración con la forma en que se ha gestionado las crisis económicas previas. Durante décadas, el sistema ha operado como una alfombra que cubre errores, rescatando al sector financiero y perpetuando la desigualdad. Ahora, la Generación Z, la que más se ha visto afectada, se enfrenta a la realidad de un mercado volátil y a la sensación de que sus oportunidades se están desvaneciendo.

El problema central reside en la naturaleza de los rescates financieros: una solución paliativa que, en lugar de fomentar la innovación y la inversión responsable, alimenta la especulación y perpetúa la dependencia de los créditos con condiciones desfavorables. El ‘pato’ de esos créditos, como señala Galloway, termina pagándolo el resto de la sociedad, especialmente los jóvenes que ven cómo la inflación y el coste de la vida se disparan.

Polymarket: la nueva ruleta de la generación z

Polymarket: la nueva ruleta de la generación z

Pero la estrategia de la Generación Z no se limita a esperar a que las empresas caigan para invertir en su recuperación. Han encontrado una nueva plataforma, Polymarket, donde pueden apostar por la evolución de eventos, desde la temperatura en marzo hasta el futuro de Arbeloa en el banquillo del Madrid. Es un juego de azar, una ruleta donde la lógica financiera da paso a las predicciones más absurdas y a los memes.

Según los datos, el 84,1% de los 2,5 millones de usuarios que operan en Polymarket se encuentra en números rojos. Y de esos 2,5 millones, solo 35 personas han logrado obtener ganancias sostenibles, una cifra ridículamente baja que revela la alta probabilidad de perder dinero y la falta de una estrategia sólida.

Galloway argumenta que estos jóvenes se han desvío a la peor opción posible, un casino donde las probabilidades están en su contra. Mientras que en 2008, figuras como Apple, Amazon y Netflix ofrecieron una alternativa, invirtiendo en las empresas que se hundían, la Generación Z ha optado por una apuesta ciega, basada en la especulación y la esperanza de un milagro.

Un rescate que cuesta caro

Un rescate que cuesta caro

La ironía es palpable: aquellos que salvaron la economía en el pasado, a menudo a costa de la estabilidad financiera de la mayoría, ahora se benefician de la crisis de la Generación Z. Pero, como señala Galloway, “mantener la rueda girando no es gratis”. Y el precio, en este caso, lo paga la juventud, que ve sus perspectivas truncadas y su futuro incierto.

En lugar de buscar soluciones a largo plazo, la Generación Z se ha sumergido en un ciclo de apuestas y especulaciones, un juego peligroso que podría costarle el futuro.