Zelda: el truco para llenar tu mochila en hyrule (y no morir de hambre)
La gestión del inventario en The Legend of Zelda: Breath of the Wild puede ser un auténtico infierno. Armas, escudos, arcos… la colección crece a un ritmo vertiginoso y, pronto, te encuentras con el problema de no tener espacio para nada. Pero no te preocupes, hay una solución, aunque requiera paciencia y un poco de paciencia (con perdón).
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El secreto radica en los kologs: una obsesión con las maracas
El problema principal no es la cantidad de objetos que puedes recoger, sino la limitación de espacio. Para aliviar esta situación, necesitas mejorar tu inventario, y la única vía, aparentemente, es farmear Semillas de Kolog. No te asustes, es un método sutilmente retorcido, pero efectivo. Estos espíritus arbóreos, guardianes silenciosos de los bosques, se encuentran prácticamente en todas partes del mapa.
nPara conseguirlos, debes completar pequeños puzles ambientales, tareas que, si bien no son especialmente difíciles, demandan una observación meticulosa. La recompensa es una semilla y la aparición de un pequeño espíritu con forma de hoja, un recordatorio de tu éxito. Pero la verdadera clave está en un personaje peculiar: Obab, un Kolog gigante que lleva unas maracas y que, si has completado la misión secundaria