Mindseye: de la crisis a la espionaje corporativo – ¿el final de un juego?
El fracaso inicial de MindsEye, apodado como el peor juego de 2025 por Metacritic, parece no ser el final de la historia. Build a Rocket Boy, lejos de rendirse, apuesta por una estrategia audaz: reducir drásticamente el precio del título y expandir su universo a través de la plataforma ARCADIA.
Un nuevo capítulo, un nuevo precio
La decisión de bajar el precio de MindsEye – hasta un 95% en algunos casos – es un movimiento arriesgado, pero que busca desesperadamente recuperar a los jugadores. La Standard Edition ahora se puede adquirir por tan solo 35,49 euros (Steam y Xbox) y 34,99 euros (PlayStation), mientras que la Deluxe Edition se sitúa en 48,99 euros (Steam y Xbox) y 44,99 euros (PlayStation).

Blacklist: la respuesta a las acusaciones
Pero la historia no termina ahí. Build a Rocket Boy ha anunciado la llegada de “Blacklist”, una actualización que promete profundizar en los supuestos intentos de sabotaje que ha sufrido el proyecto. Esta nueva entrega introduce a Julia Black, una asesina de élite enviada por Meridian a Redrock City para eliminar objetivos clave y poner fin a un peligroso acuerdo. La descripción evoca la maestría de personajes como el Agente 47, sugiriendo una posible colaboración con IO Interactive que, sin embargo, se vio truncada por la ruptura de los acuerdos.

La sombra del espionaje corporativo
La verdadera bomba, sin embargo, reside en las acusaciones que rodean al estudio. Tras el lanzamiento y la avalancha de críticas, los directivos de Build a Rocket Boy llegaron a la inquietante conclusión de que estaban siendo víctimas de un complot orquestado para dañar su reputación. La respuesta fue radical: la implementación de un software de espionaje en los ordenadores de sus empleados. Un movimiento que, inevitablemente, ha desatado una ola de denuncias por parte de los trabajadores, quienes acusan al estudio de una cultura laboral tóxica y de violaciones a la privacidad. Se habla de millones en posibles sanciones para la empresa.
Más allá del juego: una crisis de confianza
Lo sorprendente es que “Blacklist” se promocionó inicialmente como la herramienta para exponer este supuesto sabotaje. La situación es compleja, y la imagen de Build a Rocket Boy, que había sido comparada con el Interestelar de los videojuegos, se ve ahora profundamente empañada. La decisión de apostar por un sistema de vigilancia interna, lejos de solucionar los problemas, ha abierto una grieta que podría costarle muy caro al estudio.
