La generación z y el retorno analógico: kodak, una paradoja digital

La Generación Z, supuestamente adicta al brillo artificial de las redes, está reviviendo un romance con la fotografía analógica, un movimiento que ha resucitado a una marca al borde de la desaparición: Kodak.

Un extraño resurgimiento

Un extraño resurgimiento

Parece una anécdota digna de un bucle temporal: la generación más conectada digitalmente, la que creció con la instantaneidad de las pantallas táctiles, se siente irresistiblemente atraída por el proceso lento, tangible y, francamente, imperfecto del carrete y la cámara Polaroid. No es una nostalgia vacía, sino una rebelión contra la hiperrealidad meticulosamente curada de Instagram y TikTok. La fotografía analógica, en su imperfección, representa un contrapunto necesario, una invitación a la contemplación, a la elección deliberada, a un ritmo más pausado.

Según un estudio de la Erasmus University de Rotterdam, la preferencia de la Gen Z por este formato se debe a cuatro factores clave: la experiencia del proceso fotográfico, la estética particular del carrete y la instantánea impresa, el componente nostálgico y el contraste con la fotografía digital, que a menudo se ve filtrada y manipulada por algoritmos. Es una demanda de autenticidad, de algo