Google ai: un millón de errores por minuto que tú no ves
La confianza en Google está en terapia intensiva. Un estudio revelador publicado por The New York Times ha destapado una realidad alarmante: sus herramientas de inteligencia artificial, las llamadas Google AI Overviews, están cometiendo errores a una escala colosal, inundando a los usuarios con información errónea sin que muchos siquiera se percaten. No se trata de fallos puntuales, sino de un diluvio de imprecisiones que pone en tela de juicio la fiabilidad del buscador que hemos usado durante años.
La magnitud del desastre: 5 billones de consultas, 57 millones de errores por hora
La investigación, realizada por la empresa Oumi especializada en IA, revela que, de cada 10 búsquedas con IA que se hacen en Google, una contiene información falsa. Considerando que Google procesa 5 billones de consultas al año, la cifra es apabullante: aproximadamente un millón de respuestas erróneas cada minuto. Para ponerlo en perspectiva, cada hora se comparten 57 millones de respuestas con datos incorrectos. Una cifra que debería hacer reflexionar a cada usuario sobre la veracidad de lo que encuentra en la primera página de resultados.
Oumi, utilizando el sistema SimpleQA, el estándar de oro para testear IA, sometió a Gemini, el modelo de Google, a miles de pruebas. El resultado no es alentador. No solo la IA a veces ofrece múltiples respuestas a una misma pregunta, demostrando una falta de precisión que sería inaceptable en cualquier otra herramienta especializada, sino que, lo más grave, las respuestas que proporciona, incluso cuando se repite la misma consulta momentos después, pueden ser totalmente contradictorias. ¿Recordáis cuando un diccionario o una web de recetas ofrecían una única respuesta fiable? Parece que esos tiempos se han esfumado.

Enlaces engañosos: la ia señala la dirección equivocada
Pero la desinformación no se limita a las respuestas directas. Las Overviews de Google, en lugar de ofrecer enlaces que confirmen la información proporcionada, a menudo dirigen a páginas que, paradójicamente, contienen datos contradictorios. En algunos casos, el enlace incluso ofrece la información correcta cuando la propia IA ha dado una respuesta errónea, dejando al usuario en una situación de confusión y obligándole a cuestionar todo lo que ve. Y si eso no fuera suficiente, Oumi ha constatado que los enlaces recomendados por Gemini a menudo no responden a las dudas planteadas, añadiendo una capa más de complejidad a la experiencia del usuario.
La situación empeora con el tiempo. Mientras que en Gemini 2 los errores entre el resultado y el enlace se situaban en un 37%, con Gemini 3, en febrero, esa cifra ha escalado hasta un alarmante 56%. La inestabilidad del sistema es palpable y sugiere que la capacidad de Google para recopilar y procesar información de la red se ha deteriorado, afectando directamente a la calidad de las respuestas.
Y la guinda del pastel: la facilidad con la que se puede manipular el sistema. Un periodista de la BBC descubrió que, simplemente publicando información falsa en su blog, Google la incorporaba rápidamente a sus Overviews, utilizando esa información errónea para responder preguntas. Una vulnerabilidad que, de no ser controlada, podría convertir las búsquedas en Google en una fuente de desinformación masiva.
La promesa de la IA se ha convertido en una amenaza para la credibilidad del buscador más utilizado del mundo. Google tiene una responsabilidad ineludible: dejar de experimentar con la información que consumimos y priorizar la veracidad por encima de la innovación. El futuro de la búsqueda, y nuestra capacidad para acceder a información fiable, depende de ello.