El fantasma de las marionetas: la trágica historia detrás del último star fox
Un secreto olvidado, un director de arte y un legado de látex que se pudre en el tiempo. La saga Star Fox, otrora símbolo de la innovación de Nintendo, se enfrenta a un final abrupto y macabro, revelado por un inesperado descubrimiento en las redes sociales.
Un homenaje muerto: la inspiración de miyamoto y la carátula enigmática
El reciente estreno de la película de Super Mario Galaxy ha despertado la curiosidad sobre el futuro de Star Fox, pero la IP y su icónico zorro galáctico permanecen en una especie de limbo creativo. El interés, aunque presente, es un espejismo alimentado por la pasión de Shigeru Miyamoto por los guiñoles, un guiño nostálgico a la serie de Thunderbirds que inspiró la carátula y los carteles promocionales del juego original.
Pero la pregunta que atormenta a los fans no es solo por qué Star Fox ha permanecido en el olvido, sino por qué sus guiñoles tan distintivos desaparecieron del mapa tan pronto después de su lanzamiento en 1993. La respuesta, como suele ocurrir, reside en una historia más oscura de lo que imaginamos.

El director de godzilla y el legado de las marionetas
Un hilo en X, publicado por ri-Warui, director de arte del estudio Rain Games, ha desenterrado un detalle impactante: el responsable de la recreación de los guiñoles de Star Fox para el juego original, y posteriormente para el comercial de televisión en Japón, fue Takashi Yamazaki, el director de Godzilla Minus One. Yamazaki, en su juventud, trabajaba para Shirogumi Inc., una productora de animación y efectos visuales nipona, la misma que daría vida a la icónica película del kaiju.
Shirogumi Inc. fue la encargada de construir los dos sets de marionetas, uno destinado a la carátula y material promocional, y otro diseñado para ser manipulable. La idea era utilizar el segundo set para filmar el anuncio de televisión. Sin embargo, la historia termina en tragedia: los sets, construidos con materiales orgánicos – látex natural, pelaje y plumas reales – se deterioraron rápidamente debido a la humedad, la oxidación y la degradación bacteriana. Un destino compartido con otros icónicos guiñoles, como los de Star Wars, donde sólo se conservan los ojos de Jabba el Hutt.

La degradación inevitable: un legado perdido en el tiempo
Si bien Nintendo y Shirogumi Inc. no fueron negligentes, la naturaleza inherente a los materiales utilizados – látex, pelaje y plumas – condenó a los guiñoles a un lento y inexorable deterioro. Dylan Cuthbert, un ex desarrollador de Argonaut, afirma haber visto algunos de los restos en un almacén de Nintendo hace quince años: una masa descompuesta de pelaje, plumas y látex. La frustración de Nintendo, que estaba trabajando en una secuela de Star Fox (lanzada finalmente en 2017) pero que no pudo aprovechar este valioso recurso, es palpable.
La publicación Time Extension ha publicado un extenso análisis, revelando esta oscura historia detrás de los guiñoles de Star Fox. Una lección amarga sobre la fragilidad de la creatividad y la inevitabilidad del paso del tiempo, un recordatorio de que incluso los juguetes más queridos pueden desvanecerse, dejando solo un eco en la memoria.