Ciberseguridad: un pequeño paso para el hardware, un salto cuántico para el desafío
Un investigador independiente, Giancarlo Lelli, ha logrado un avance significativo en la criptografía, descifrando una clave de curva elíptica de 15 bits con hardware cuántico. Un hito que, a pesar de su relevancia, no debe interpretarse como el fin de la seguridad digital como la conocemos.
El avance, y su relativa insignificancia
Lelli, premio de 65.000 euros del Project Eleven, ha conseguido romper una clave de curva elíptica de 15 bits utilizando hardware cuántico accesible en la nube. Aunque la cifra suena modesta, representa un aumento de 512 veces respecto al último intento, que se realizó con claves de 6 bits en 2025. Un progreso considerable, indudablemente, pero que se sitúa en el ámbito de la experimentación.
La clave reside en la escalabilidad de la amenaza. Las estimaciones teóricas para atacar curvas elípticas de 256 bits, la base de la criptografía de Bitcoin, han descendido drásticamente en los últimos años. De “millones” de qubits físicos, hemos pasado a menos de 500.000. Una cantidad que, de ser alcanzada, plantearía serias preocupaciones.
Bitcoin, por ejemplo, utiliza claves ECC de 256 bits. Este avance no pone en peligro la criptomoneda. Lo que sí refleja es la velocidad con la que el poder computacional cuántico está evolucionando. Es como encontrar una llave pequeña que abre una cerradura que, hasta ahora, se consideraba impenetrable.

Más allá del ‘día q’
Expertos como Scott Aaronson y Bruce Schneier lo matizan con cautela. El ‘Día Q’, el momento en que la computación cuántica supera la criptografía actual, no es una cuestión de horas ni siquiera de años. Aaronson lo compara con el Efecto 2000, una crisis de sistemas informáticos que, aunque grave, fue solucionable con planificación y ejecución oportuna. Schneier, por su parte, afirma que “no va a ser pronto. Ni remotamente pronto”.
La verdadera amenaza reside en la continua reducción de los requisitos de qubits necesarios para llevar a cabo estos ataques. La competencia es feroz y el ritmo de avance es vertiginoso. Mientras tanto, la seguridad de los sistemas, tanto tecnológicos como financieros, requiere una atención constante y una inversión sostenida en investigación y desarrollo.
La cifra clave: el premio al investigador Lelli se anunció como “1 bitcoin”, un detalle irónico que subraya la distancia entre la realidad y el marketing. La atención debe centrarse en la tendencia, no en el logro aislado. Y en esa tendencia, la escalabilidad de la amenaza es el factor determinante.
