Ben starr: los videojuegos no necesitan el cine, solo necesitan ser juegos
El actor británico Ben Starr, nominado a Mejor Actor Protagonista en los BAFTA Video Games, lanza una declaración contundente: los videojuegos no necesitan ser trasladados al gran pantalla para ser valorados. Una crítica refrescante a la obsesión por adaptar cada IP a formatos cinematográficos.

Una nueva era de adaptaciones, pero con un giro inesperado
Estamos en un punto de inflexión. El éxito de títulos como Fallout, Arcane o The Last of Us ha desbloqueado una avalancha de proyectos que buscan trasladar la magia de los videojuegos al cine y la televisión. Pero, según Ben Starr, esta carrera por las arcas no justifica la dilución de la esencia del medio.
Starr, conocido por sus papeles en Verso en Clair Obscur: Expedition 33 y Clive en Final Fantasy XVI, argumenta que la verdadera fortaleza de los videojuegos reside en su propia integridad. “No las necesitamos”, sentencia con firmeza. “Tenemos grandes IPs como God of War o Assassin’s Creed en camino, pero no las necesitamos para que sean buenas.”
Su crítica no se limita a un rechazo generalizado. Starr reconoce el valor de la televisión y el cine, pero alerta sobre el peligro de intentar replicar experiencias que ya son completas dentro del propio videojuego. “Tendremos grandes IPs como God of War o Assassin’s Creed [en camino de recibir una adaptación] y buena suerte, pero no las necesitamos”, añade, subrayando una visión audaz que desafía la lógica de mercado.
“La televisión nos necesita, el cine nos necesita” casi tanto como los videojuegos necesitan al séptimo arte, explica. Su propuesta es sencilla: que los videojuegos sean juzgados por sus propios méritos, sin la presión de la validación externa. “No hay que no hacer adaptaciones, pero tampoco las necesitamos”, concluye, defendiendo un modelo donde el videojuego se erige como un medio autónomo, con sus propias reglas narrativas y expresivas.
Starr se muestra particularmente crítico con las adaptaciones fallidas, aquellas que intentan traducir mecánicas, narrativa o tono a un lenguaje cinematográfico tradicional, diluyendo la esencia original. “Sí, permite a los videojuegos expandirse más allá de los límites de la industria [.] y es genial ver que más gente se suma y puede jugar a videojuegos, pero no creo que los juegos necesiten justificar que son buenos porque van al cine. Son buenos porque son juegos”, afirma con convicción.
La industria parece escuchar. Amazon, por ejemplo, ha apostado fuerte por la serie de God of War para Prime Video, con su guionista asegurando que le han contratado para dos temporadas. Y no es la única apuesta. La adaptación de Call of Duty estará liderada por Taylor Sheridan, el guionista de Sicario, Hell or High Water y Yellowstone, mientras que la película de Battlefield contará con Christopher McQuarrie (Misión Imposible: Fallout) y Michael B. Jordan (Sinners) como director y productor, respectivamente. El éxito de NeoGeo AES también está redefiniendo el panorama, generando un desafío para Nintendo y Sega.
En definitiva, las palabras de Ben Starr representan una reivindicación del videojuego como un arte en sí mismo, un espacio de experimentación y expresión que no necesita ser “corregido” por el cine o la televisión. Una perspectiva que, sin duda, marcará el rumbo de las próximas adaptaciones.