El 'parry' se ha convertido en un problema: ¿está arruinando los souls-like?

La fórmula de los juegos souls-like ha sido una de las más exitosas de la última década, pero una mecánica en particular –el 'parry', o contraataque sincronizado– está generando debate entre los jugadores más veteranos. Lo que comenzó como una herramienta táctica interesante, podría estar erosionando la dificultad y la profundidad de un género que se define precisamente por su exigencia.

La omnipresencia del 'parry': un estándar en la industria

Desde la explosión de Dark Souls en 2011, prácticamente todos los RPG de acción que aspiran a emular su éxito han incorporado el sistema de contraataque. Su funcionamiento es sencillo: sincroniza tu defensa con el ataque enemigo y, si lo logras, ignoras el daño e inicias un contraataque inmediato. La lógica detrás de esto es innegablemente sólida, ofreciendo una alternativa a la defensa tradicional, la esquiva y, por supuesto, el ataque directo. Sin embargo, aquí es donde empiezan los problemas.

La ia predecible y la

La ia predecible y la 'memoria muscular'

El fallo principal reside en la inteligencia artificial de los enemigos. En juegos como Sekiro o Code Vein 2, los patrones de ataque son, digamos, predecibles. Tras un tiempo de práctica, la memoria muscular toma el control; la ventana para ejecutar el 'parry' se reduce a una cuestión de reflejos condicionados, disminuyendo el riesgo de forma proporcional al tiempo invertido en dominar la mecánica. Esto convierte el 'parry' en una forma de extender el daño, más que una respuesta genuina a la amenaza. Un jugador experimentado puede, literalmente, desear que le ataquen para poder ejecutar un contraataque devastador.

El resultado es que, una vez dominado el 'parry', se vuelve posible prescindir de equipamiento defensivo crucial al inicio del juego. En Sekiro, la idea de un segundo tipo de 'parry', que implicaba un riesgo mayor, era un intento de equilibrar la situación; fomentar la inversión en armas más poderosas en lugar de depender únicamente de la precisión milimétrica.

¿Un agujero de diseño en el corazón de los souls-like?

¿Un agujero de diseño en el corazón de los souls-like?

La dificultad, que debería ser un desafío constante, se diluye hasta convertirse en una serie de parries perfectamente ejecutados, llevando a una monotonía que anula la necesidad de explorar otras estrategias. La profundidad del juego se reduce a una mera optimización del daño saliente. Este no es un reproche a los desarrolladores ni una crítica personal, sino una constatación de un fallo de diseño recurrente en el género. Personajes como 'Let me solo her' de Elden Ring, despojados de armadura, ilustran esta eficiencia: la agilidad y la capacidad de respuesta superan a la protección.

¿Cómo equilibrar la balanza?

La pregunta clave es: ¿cómo se puede mejorar el sistema para que sea más justo? No existe una solución universal, cada juego deberá encontrar su propio camino. En Hollow Knight, el 'parry' es simplemente una maniobra evasiva que evita el daño, sin más beneficios. La clave está en que el juego diseña los encuentros de tal manera que el 'parry' no se convierte en la única solución. FromSoftware, por su parte, ha experimentado con jefes que son inmunes o difíciles de contraatacar, obligando a los jugadores a recurrir a otras tácticas.

Quizá la solución resida en 'parries' que no bloqueen todo el daño, o que estén sujetos a condiciones específicas. Al final, es solo la opinión de un humilde jugador que se pregunta si la posibilidad de repeler el 100% del daño entrante encaja del todo con la idea de dificultad y la fantasía del guerrero invencible que caracteriza a los souls-like. Aprender y dominar una mecánica es valioso, pero que la maestría de la misma te permita resolver cualquier situación sin esfuerzo, lo es menos.