Neill, tras la quimio, anuncia: 'no hay cáncer' y apunta a la terapia que salvó su vida

Sam Neill, la cara icónica de Jurassic Park, ha dado un giro inesperado a su lucha contra el cáncer. Después de cinco años de batalla contra un linfoma de células B en estadio tres y un periodo especialmente duro de quimioterapia, el actor ha confirmado, con una sorprendente claridad, que está libre de la enfermedad.

Un tratamiento innovador, una nueva esperanza

En una reciente entrevista para 7News, Neill relata con honestidad la desesperación que sintió al ver que la quimioterapia dejaba de ser efectiva. “Estaba desesperado y parecía que me iba a morir, lo cual, obviamente, no era lo ideal”, admitió. Pero, gracias a un tratamiento experimental que modifica genéticamente las células sanguíneas – la terapia CAR-T – logró revertir la situación.

“Me acaban de hacer una tomografía y no hay cáncer en mi cuerpo; es algo extraordinario. Estoy muy, muy emocionado de que esto pueda suceder”, declaró Neill, visiblemente afectado por la noticia. Su determinación ahora se centra en impulsar la adopción de esta terapia en su Australia natal, actualmente relegada a ensayos clínicos. Una apuesta audaz por una medicina de vanguardia que podría salvar vidas.

De vuelta a la actuación, con renovada energía

De vuelta a la actuación, con renovada energía

A pesar de su delicado estado de salud, Neill no ha posado su mira en la jubilación. Su participación en la miniserie Indomable, estrenada en Netflix, demostró que la llama de la actuación sigue ardiendo con fuerza. Ahora, con una salud mucho más estable, se prepara para retomar su carrera con la ilusión de “hacer otra película”.

Pero la noticia no termina ahí: también están pendientes de estreno proyectos como The Last Resort, una comedia romántica que reúne a Daisy Ridley y Alden Ehrenreich. Un elenco de garantías que augura un regreso triunfal para el veterano actor. Se espera que el público tenga pronto la oportunidad de disfrutar de sus nuevas interpretaciones. Y, por el momento, Neill se centra en celebrar una victoria personal y en sembrar la semilla de un tratamiento que podría cambiar el destino de muchos pacientes.