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Iglesias, entre el drama y el gag: un actor que nunca deja de sorprender

Carlos Iglesias, el rostro icónico de ‘Manos a la obra’ y ahora un pilar recurrente en la saga de Santiago Segura, redefine constantemente sus límites artísticos. Un actor que ha sabido navegar entre la comedia y el drama con una solidez sorprendente, dejando una huella imborrable en el Cine español.

De la pantalla pequeña a la gran pantalla: la trayectoria de un hombre en dos mundos

Nacido en Madrid en 1955, Iglesias saltó al mundo del espectáculo a través del teatro, perfeccionando su técnica en la Real Escuela Superior de Arte Dramático. Su debut televisivo fue un escalón inicial, pero fue en 1995, con ‘Esta noche cruzamos el Mississippi’, donde el público lo conoció realmente, gracias a su inolvidable interpretación de Pepelu. Sin embargo, fue su papel como Benito Lopera Perrote en ‘Manos a la obra’ (1998-2001), con sus 130 episodios, el que consolidó su imagen y le permitió incursionar en el universo de Santiago Segura, comenzando una relación artística que perduraría.

La película ‘Un franco, 14 pesetas’ (2006), su incursión como director, no solo fue un éxito de crítica, sino también una oportunidad para explorar su propia historia familiar, basada en su experiencia como inmigrante en Suiza. A pesar de no ganar el Goya a mejor director novel, el premio fue para Daniel Sánchez Arévalo, Iglesias demostró su versatilidad y su capacidad para contar historias con sensibilidad y profundidad.

Pero la historia de Iglesias no se detiene ahí. Su colaboración con Santiago Segura se intensifica en las últimas entregas de ‘Padre no hay más que uno’, donde su personaje, Agustín, el abuelo de la familia, se convierte en un elemento clave. Un ejemplo de su adaptabilidad, considerando que inicialmente Antonio Resines fue considerado para el papel, pero su enfermedad obligó a un cambio de última hora, permitiendo que Iglesias, con tan solo diez horas de previsualización del guion, asumiera la responsabilidad y entregara una interpretación memorable.

De la comedia al drama: un cambio de rumbo estratégico

De la comedia al drama: un cambio de rumbo estratégico

Tras un breve incursión en la comedia con ‘La suite nupcial’ (2020), una cinta que, pese a contar con un reparto de primer nivel, no logró el éxito esperado, Iglesias ha optado por regresar al drama con ‘La bala’ (2025), una película ambientada en la posguerra que explora la memoria histórica. Un proyecto que, según el director, busca “resaltar la importancia de recordar”, comparando la guerra entre hermanos con un conflicto que “puede tardar más de lo doble en ser olvidado” que una guerra convencional.

Ahora, con nuevos proyectos en el horizonte, como ‘Las locas del obelisco’, Iglesias continúa demostrando que su carrera es una constante evolución, un laberinto de experiencias y emociones que lo convierten en uno de los actores y directores más interesantes del panorama español. Y, aunque la comedia sigue siendo un terreno fértil para su talento, parece que el drama le ofrece una nueva perspectiva, una oportunidad para explorar nuevas facetas de su creatividad y seguir sorprendiendo al público.