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El resplandor: más que un terror, una herida en la historia del cine

La película de Stanley Kubrick, lejos de ser una simple adaptación de Stephen King, se erigió como un desafío audaz, una declaración de intenciones que, paradójicamente, la relegó a la oscuridad durante años. Un error que la historia, con la benevolencia del tiempo, ha corregido, consagrándola como un hito del cine de terror.

Un debut despreciado, un legado innegable

En 1980, El Resplandor aterrizó en un mercado saturado por Star Wars: El Imperio Contraataca, una bomba taquillera que eclipsó cualquier aspiración comercial. Warner Bros. apostó fuerte por la figura de Kubrick y la popularidad de King, pero la estrategia se resquebrajó ante la masiva acogida de la nueva aventura espacial. La respuesta fue demoledora: dos nominaciones a los Razzie, el infame “Anti-Oscar”, para Kubrick y Shelley Duvall, un recordatorio brutal del desdén que el género terrorífico cultivaba en la industria.

Pero ahí reside la paradoja. Mientras la crítica, en su mayoría hostil, se enfocaba en la lentitud de la película o en la supuesta falta de originalidad, el público, en secreto, se sentía atraído por la atmósfera opresiva, la belleza perturbadora y la complejidad psicológica que Kubrick plasmó en la pantalla. Es una ironía amarga: la película fue despreciada, pero su influencia se consolidaría con el tiempo.

El silencio y la rectificación

El silencio y la rectificación

Las dos nominaciones a los Razzie, una para Kubrick como Peor Director y otra para Duvall como Peor Actriz, fueron un golpe devastador. Sin embargo, la historia tiene un giro inesperado. Cuarenta y cuatro años después, la organización de los Razzie se retractó de la nominación para Duvall, reconociendo el severo maltrato psicológico al que la actriz fue sometida por parte del director durante el rodaje. Un reconocimiento tardío, pero que finalmente niega la veracidad de las acusaciones que rodearon la película durante décadas.

Stephen King, por su parte, nunca ocultó su decepción con la adaptación. La reescritura de elementos clave de la novela, como el cambio de perspectiva narrativa y la alteración del perfil psicológico de Jack Torrance, fueron motivos de discordia. King, que en la novela se presenta como el protagonista, vio cómo su personaje se convertía en un mero espectro en la película. Un detalle crucial que evidenciaba la divergencia entre la visión original del autor y la ejecución de Kubrick.

El Resplandor, a pesar de los obstáculos y las críticas, se ha convertido en un icono del cine. Su legado perdura en la cultura popular, inspirando a generaciones de cineastas y audiencias. Una película que, más allá del terror, nos confronta con la fragilidad de la mente humana y la oscuridad que se esconde en el interior de cada uno.