El biopic de michael jackson: ¿éxito musical o encubrimiento?
La sombra de las acusaciones de abuso infantil planea sobre el esperado biopic de Michael Jackson, “Michael”, revelando un giro inesperado: la ausencia total de este polémico capítulo en la vida del ídolo del pop. Un error de cálculo legal, que costó 15 millones de dólares en reshoots, ha borrado cualquier referencia a las acusaciones, generando controversia y cuestionando la integridad del proyecto.
Un error costoso y un silencio ensordecedor
Según Variety, el borrado de escenas que exploraban las investigaciones policiales de 1993 en Neverland Ranch, y otras que pretendían abordar el tema en el tercer acto de la película, se debió a una cláusula en un acuerdo extrajudicial con Jordan Chandler, uno de los acusadores de Jackson. Esta cláusula, aparentemente olvidada por los abogados del patrimonio del artista, prohíbe la representación o mención de Chandler en cualquier película, obligando a una reestructuración completa del final y a un desembolso considerable.
La cifra de 15 millones de dólares, cubiertos por el propio patrimonio de Jackson, subraya la magnitud del error y la audacia de la decisión. Más allá del coste económico, la omisión plantea interrogantes sobre la intención de la película: ¿un homenaje al legado musical de Jackson, o un intento de limpiar su imagen a toda costa?

La versión oficial: música, padre y adicción
El biopic, protagonizado por Jaafar Jackson, se centra ahora en la meteórica carrera musical de Michael, su atormentada relación con su padre, Joe, interpretado por Colman Domingo, y sus problemas de adicción a analgésicos. Janet Jackson no aparece en la película, y los hijos de Michael, incluyendo a Paris, no estuvieron involucrados en la producción. La ausencia de estos elementos clave, sumada a la omisión de las acusaciones, dibuja un retrato incompleto y, para algunos, engañoso.

Paris jackson: “no son mis monos, no es mi circo”
La hija de Michael Jackson, Paris, ya había expresado su escepticismo sobre el biopic en septiembre pasado, calificándolo de “azucarado” y acusando a los guionistas de ignorar sus aportaciones. En un mensaje contundente en redes sociales, Paris declaró: “No son mis monos, no es mi circo. Dios los bendiga y los acompañe”. Su crítica, lejos de ser una simple queja, es un reflejo de la profunda división que existe en torno a la figura de Michael Jackson y la forma en que se está contando su historia.
La película, que finalmente se estrenará esta primavera, promete ser un éxito de taquilla, pero su valor artístico y su veracidad histórica están en entredicho. El biopic de Michael Jackson no es solo una película, es un espejo que refleja la complejidad y la controversia que rodean a una de las figuras más icónicas de la música pop, y la industria, una vez más, se ve obligada a lidiar con las consecuencias de un pasado que se niega a ser silenciado.