Bubbles, el chimpancé de michael jackson, sigue vivo y su legado se proyecta en la pantalla
El biopic de Michael Jackson, ‘Michael’, no solo revive la magia del Rey del Pop, sino que también arroja luz sobre una relación poco comentada: la profunda conexión que mantuvo con Bubbles, un chimpancé que marcó su vida y su carrera. Un detalle que, lejos de ser una anécdota, revela una faceta humana de un artista a menudo envuelto en controversias.
Un rescate que trascendió la fama
En 1996, Michael Jackson adoptó a Bubbles de un centro de investigación en Texas, un gesto que pocos anticiparon. El chimpancé se convirtió en una constante en su vida, acompañándolo en giras mundiales, incluso asistiendo a la boda de su manager, John Branca, y durmiendo en el icónico Rancho Neverland. Esta compañía no era un mero capricho; Bubbles era, según fuentes cercanas, un confidente y un refugio para el artista.
Pero la relación, como todo lo que involucra a Michael, tuvo un final. A medida que Bubbles envejecía, su temperamento se volvió impredecible, lo que obligó a separarlos. Desde 2005, el chimpancé reside en el Center for Great Apes en Wauchula, Florida, donde continúa recibiendo cuidados, financiados en gran medida por la familia Jackson. Ahora, con 43 años, Bubbles es el individuo más anciano de su grupo.

Cgi y un compromiso ético
Para representar a Bubbles en la película, el director Antoine Fuqua optó por la animación por computadora, un recurso que, según Lionsgate, se utilizó después de un exhaustivo diálogo con PETA. La decisión, según la compañía, se basa en hechos históricos y no pretende glorificar la posesión de animales exóticos. El equipo se aseguró de mantener la fidelidad a la realidad, evitando cualquier sustitución con un chimpancé real. La presencia de otros animales CGI, como una jirafa, refuerza esta estrategia.
La película, con un presupuesto de 170 millones de dólares, ofrece una ventana a la vida personal de Jackson, y el papel de Bubbles, aunque no presente en pantalla, es un elemento significativo. Es una recordatorio de que, detrás del mito y el espectáculo, existía un hombre con una sensibilidad y una capacidad de conexión con los seres vivos que pocos cuestionaron.
Michael (2026) es más que un biopic; es un estudio de personajes, un retrato de una época y, paradójicamente, una reflexión sobre la responsabilidad que conlleva el poder y la fama. El legado de Bubbles, y de la relación que compartió con Michael Jackson, seguirá resonando mucho después de que las luces del Cine se apaguen.