Tiburón: la venganza, el peor película de spielberg y el desastre de los 80
Quentin Tarantino lo dejó claro: el cine de los últimos seis años nos ha transportado, sin querer, a los años 30. Y no es exageración. La industria, en su afán por rentabilidad, ha derivado en una producción masiva de secuelas sin alma, un fenómeno que, curiosamente, ya estaba en marcha en los ochenta.
Un modelo de negocio infalible. o así decían
En aquella década, los estudios Hollywoodinos descubrieron la fórmula de las franquicias. Una máquina de hacer dinero, aparentemente imbatible. Se lanzaron a explotarlas sin control, con resultados que van desde la brillantez de Aliens hasta el estrepitoso fracaso de Tiburón: la venganza (1987). Una película que, según miles de usuarios en IMDb y Letterboxd, es, sencillamente, el peor valorado de la década.
La historia, para aquellos que se atrevieran, narraba una persecución implacable de un tiburón con rencores ancestrales, desde Amity hasta las Bahamas. Un absurdo que, paradójicamente, podría enganchar a un aficionado al género.

Michael caine y la ironía de la academia
Lo más curioso es que, en medio de este desastre, la película contó con la presencia de un actor que había alcanzado la cima de su carrera: Michael Caine. El galardonado por mejor actor de reparto en 1987 por su papel en Hannah y sus hermanas, se encontraba rodando este